sábado, 19 de septiembre de 2026

Monte Rosa SkyMarathon 2025, inolvidable!

 Y llegó el esperado día!

35 km, 3.500 metros positivos y una cima a 4.554 nos esperaban :) El plan: salir desde el pueblo, pasar por la cima y bajar en el menor tiempo posible sin hacernos daño.

A mi me hacía muchísima ilusión seguir explorando ese macizo y llegar a la cima en la que nunca había estado, todo un reto en sí mismo!

A las 3 en pie, desayuno contundente y preparar todos los titos. Para esta carrera el material es extenso: crampones, cuerda, arnés, arva, mosquetones, bastones, manta térmica, pequeño botiquín, agua, ropa... y teníamos que ir con ropa larga, tanto piernas como brazos cubiertos.


Nos acercamos a la salida donde teníamos que pasar un control para comprobar que todo estaba correcto y ya esperar templando nervios. Casi no me acordaba de las sensaciones, de las previas a la salida y de las primeras corriendo cuando el ritmo y los nervios ponen el cuerpo al rojo vivo!




Tras cruzar las calles donde nos dieron fuerzas los ánimos, cogimos las primeras pendientes buscando nuestro ritmo e intentando no dejarnos arrastrar por el resto de parejas. En el corazón de los alpes la gente anda mucho, tienen terreno de sobra y altitud, y eso se notaba en el grueso del pelotón, desde el principio ritmos muy altos que ya no pararían hasta abajo.


La parte de bosque se me pasó volando y enseguida estábamos en las campas superiores. Entramos en el circo donde nos habíamos dado la vuelta los días anteriores y rápidamente afrontamos la subida al collado. Aquí vi claro lo bien que habíamos hecho el martes al no continuar. La subida, muy empinada, estaba además cargada de nieve y el ascenso se hacía muy duro. Nada recomendable para no tener mucha costumbre. 


En el collado del Salati tuvimos la súper sorpresa de tener a David y Miriam animando, un auténtico subidón, uf qué energía tener a tu gente en un lugar recóndito como ese animando a todo pulmón!! Pasamos el corte de tiempo muy bien y nos teníamos que encordar para entrar en la parte glaciar. Con la poca práctica de una tarde anterior y los nervios nos costó que la cosa quedara bien, pero ya salió y a seguir!





Una parte bastante llana daba paso a un corredor que habían equipado con dos líneas de cuerdas. Entramos en la que estaba más libre y comenzamos a subir, pero enseguida me di cuenta de que la otra habría sido mejor opción. Estaba muy complicado. Las altas temperaturas ya se empezaban a notar y no se habían formado escalones, más bien la nieve se había deslizado hacia abajo dejando una especie de tobogán por el que era costoso poder empujarse. Teníamos que tirar mucho de brazos por la cuerda, pero también sujetar los bastones. Fue un tramo complicadillo y divertido que nos dejaba ya casi a la altura del refugio Gnifetti, a 3.600 aprox.



Desde aquí hasta los 4.200m del collado de Lys se me hizo la parte más dura. Creo que la altura empezó a pasar factura. Era una pendiente de nieve continua, bastante blanda ya y empinada, y el collado nunca aparecía. Cuando por fin llegamos le comenté a Oihana que iba justa, incluso vi peligrar llegar a la cima. Ella me dijo que estaba igual y que íbamos viendo poco a poco. Fue una buena propuesta. En el collado, comimos algo y bebimos y entramos en un plató con un tramo de pendiente favorable. Fue la clave! Mi cuerpo como que se recompuso y otra vez tiraba con energía, además la motivación de ver que podíamos conseguir pasar por la cima me iba animando muchísimo. Después de todo el largo plató, un tramo muy vertical nos llevaba directas a la cima. Fue muy emocionante aunque efímero. Rápidamente nos tiramos para abajo, y esto es literal porque toda la parte superior la bajamos prácticamente con el culo. 


Ya nos encontrábamos muy bien ya y pusimos un ritmo majo, pero... toda la nieve del glaciar se había ablandado con tanto sol, y nos empezamos a hundir hasta las rodillas. Con cada paso nos tocaba gastar un extra que de haber estado duro habría sido otra cosa. Además, uno de mis crampones se salía constantemente y había que colocarlo. 

Bajando comí todo lo que pillé, tenía mucha hambre y había un avituallamiento con una especie de tartaleta alpina impresionante!

Después del paso del Salati vino lo peor. Ahí ya no hay glaciar y la nieve estaba apoyada sobre piedras y tierra, bastante cantidad completamente ablandada por el sol, por lo que a cada momento se metían las piernas hasta el fondo y había que tener mucho cuidado. Nos costó esta parte, y cuando la terminamos y abajo nos pudimos desencordar y correr, vimos que a las dos nos quedaban muchas fuerzas y ganas de apretar. Hicimos todo lo que quedaba de bajada a un ritmo súper bueno muy bien compenetradas y disfrutando. La pega fue que ya hacía muchísimo calor y la ropa larga nos cocía, pero era un mal menor. 

Cerca de llegar al pueblo apareció David animando los últimos metros y nos dijo que teníamos a las terceras a nada, que les íbamos recortando un montón! Nos sorprendimos mucho porque no sabíamos cómo íbamos y no pensábamos tener opciones de podio. Poco nos quedaba de todas formas para poder darles caza, pero además, en las últimas curvas, Oihana dio un mal paso y se estrelló en el suelo. Fue una caída fea, de las que cuando valoras los daños aún tienes que agradecer que no haya pasado más. Oihana que es más dura que una roca se levantó y dijo que hasta meta, así que entramos felices y contentísimas en una cuarta posición que no esperábamos!



Gracias por venir chicas!!



Lo celebramos con una súper comida y cerveza, y la pena fue que no sabíamos que había podio y premio hasta la quinta pareja, así que nos lo perdimos.

Lo cierto es que me encantó la carrera, tanto que nada más terminar ya pensaba que quería volver. Esa tarde había una carpa con música y ambiente para el final de carrera así que aún estuvimos bailando y disfrutando.



Y tranquilamente al día siguiente iniciamos el viaje de vuelta hasta Bérgamo para volar el lunes después de una semana muy intensa.

Yo volví otra vez enamorada de Italia y sus montañas y con una sensación muy chula después de la carrera. de haber disfrutado del antes y del recorrido y sin expectativas, fue una gozada. Correr en pareja es algo que había hecho alguna vez en esquí de montaña, pero nunca en trail. Compartir carrera y viaje con Oihana y con el resto del grupo fue un lujo y un viaje inolvidable!! 






































































































































































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sábado, 5 de septiembre de 2026

Monte Rosa SkyMarathon 2: Rifugio Pastore desde Sant'Antonio y la previa

 12 y 13 de junio de 2025

Al día siguiente de bajar del refugio Mantova, nos fuimos a descubrir el fondo del valle. Me apetecía muchísimo conocer esa parte, ya que viéndolo sobre el mapa apuntaba a ser un lugar impresionante bajo la cara sur del macizo de Monte Rosa.







El recorrido no nos defraudó. Bosques increíbles con senderos buenísimos y en la parte de arriba los glaciares colgando... impresionante. Es el nacimiento del río Sesia y un lugar de los que se te quedan grabados.









Lo recorrimos tranquilamente, sin exigirle al cuerpo ya que los días anteriores entre el trabajo, el vuelo y viaje, subir y bajar del refugio y collado habían sido un no parar... parecía evidente que necesitábamos más descansar que hacer nada. Pero este era un viaje de disfrute que incluía una carrera chulísima, y no por guardar fuerzas íbamos a dejar de conocer lo demás.

Así que descubrimos un valle precioso, nos reímos mucho y la única pena fue que el refu Pastore no estaba abierto por ser junio y entre semana, comer en esa terraza con vistas habría sido el colofón. 





Al día siguiente, ya viernes, Miriam, Blanca y David se fueron a hacer una actividad, y Oihana y yo a recoger el dorsal con una mezcla de nervios e ilusión.


Y a intentar descansar, ya que no lo habíamos hecho antes...



Por la tarde, la organización nos había convocado para una charla técnica, datos y cosas importantes a tener en cuenta para el día siguiente, carrera.

Antes, estuvimos preparando el material del día siguiente. Para entrar en la zona de glaciar, nos tendríamos que encordar la una a la otra, tal y como lo haríamos para cruzarlo haciendo montaña. Ninguna de las dos tenemos soltura con las cuerdas y tipos de nudos, así que nos salvó la cuerda de Eneko y la ayuda de David enseñándonos a hacerlo. Practicamos varias veces y preparamos todo el resto del material en la mochila que pesaba lo suyo, pensando lo bien que habría estado practicarlo antes y más.

La reunión técnica fue muy concreta y profesional. Resaltaron que justo para la carrera iban a subir muchísimo las temperaturas :( y el glaciar empezaba a dejar ver sus feroces grietas, por lo que había que ir muy muy rápidas. Pusieron un tiempo de corte en el collado del Salati a 3.200m que me pareció muy exigente, tanto que dudé que pudiésemos pasarlo. Eran más de 2.000 m positivos hasta allí, y teníamos que llevar un ritmo que nos permitiese hacer otros 1.300 y bajar... Salimos de la charla y yo tenía entre muchas ganas y el susto en el cuerpo.

A la cama bien pronto, a dormir lo que se pudiera y a las 3 despertador: tortilla, bizcocho infalible, café... preparar todo el lío de cosas y a las 5 salida!! Para el próximo post! :) 

sábado, 22 de agosto de 2026

MONTE ROSA SKY MARATHON 1, refugio Mantova y collado de Lys

 

14 DE JUNIO DE 2025, Italia, Alagna Valsesia

Bueno, esta vez sí estoy decidida a retomar el blog! Lo que me ha animado a hacerlo es bucear en él y recordar que me sirve como diario de actividades, además de que me gusta compartir las experiencias chulas con quién esté interesad@.

Como tengo mucha tarea pendiente de contar, he decidido empezar por lo que ha sido para mí más significativo de los últimos meses, y poco a poco iré poniendo las actividades más chulas, tampoco pretendo poner todas.

Así que al lío!

Los últimos años no he competido prácticamente. Me cuesta encontrar la motivación para ello, y simplemente creo que la vida son etapas y que hay que saber transitarlas y cerrarlas si toca. Pero el año pasado, una llamada de Oihana me animó a retomar las sensaciones de competición. 

La propuesta no podía ser más atractiva para mí: una carrera en parejas con una amiga, un ascenso a Monte Rosa (con sus 4.554m y que nunca había subido), una salida desde el pueblo con 3.500 positivos pasando por la cima y el glaciar encordadas y una semana de vacaciones en Italia... ¿se puede resistir alguien a eso? yo no :)

Así que con la decisión tomada comenzaron unos meses muy chulos de entrenamientos que disfruté casi como el propio viaje. Lo que más me inquietaba era la altura a la que nos teníamos que enfrentar a un ritmo alto además. Aquí no tenemos posibilidad de aclimatarnos a esa altitud, así que asumí que entrenaría como siempre, y allí habría que intentar, los días de antes, subir lo más alto que pudiésemos. 

Para bordarlo, se apuntaron Miriam y Blanca para toda la semana y David se uniría a mitad, ¡genial!

Después de varios problemillas de cancelaciones con las casas que íbamos reservando pero todas se anulaban, in extremis encontramos un apartamento pequeño en el propio Alagna. Nos tendríamos que apretar pero a esas alturas ya no se podía pedir más.

El lunes 9 de junio volamos a Bergamo, y desde allí, con un coche de alquiler que nos costó localizar (siempre es caótico ese aeropuerto con sus obras perpetuas y las empresas de alquiler) nos fuimos disfrutando del viaje hasta Alagna. 



El valle me pareció muy profundo y escarpado, bastante impresionante, pero como suele pasar, al llegar al fondo se abre y Alagna está en un sitio bastante amable.

Yo había dado muchas vueltas a los mapas y a las opciones que teníamos. Por un lado quería preparar una actividad para coger altura y pasar una noche, y además, aprovechar una semana en un valle desconocido para recorrerlo lo máximo posible.

Mi primera idea: subir andando desde el pueblo a pasar una noche en el refugio Mantova (3.400), por la cara sur del macizo de Monte Rosa. Se daba la circunstancia de que esa primavera había nevado mucho y tarde, por lo que tenía muchas incertidumbres, tanto por el desnivel como por el estado del recorrido. Además, es un recorrido que se hace en la carrera pero no es el normal, por lo que me parecía que debía ser solitario y un tanto salvaje. Mi plan B si la cosa se torcía: en esa cara del macizo, hay unos teleféricos que suben bastante y van por tramos, por lo que se podría hacer algo en caso de necesidad, ya buscaríamos la manera.

Salimos el martes 10 de junio felices y contentas hacia arriba, eso sí, un poco tarde para todo lo que nos esperaba. El bosque inicial es precioso y muy disfrutón con un sendero bien trazado. 



A 1900 m se termina el bosque para dar paso al resto de la subida ya sin vegetación. Una sucesión de tramos bastante empinados nos dejó en un collado a 2.400m, donde el aspecto cambiaba bastante. Entramos en un circo orientado de este a oeste, bastante salvaje que teníamos que empezar recorriendo por la ladera norte, y encarar una pendiente subida al fondo que nos tenía que dejar en el siguiente collado, a 3.100 ya para desde allí, continuar hasta el refugio.


El circo era precioso, pero mi cabeza estaba todo el tiempo valorando qué debíamos hacer. 


El fondo del circo

Llevábamos ya muchas horas, y todavía nos quedaba bastante. Además, en algún momento entraríamos en la zona de nieve con gran pendiente y habría que usar más tiempo en poner el material etc. Decidí esperar a poder ver exactamente las condiciones de la subida hacia el collado, y allí, viendo que estaba completamente cubierta de nieve y muy empinada, hicimos una pequeña reunión y entre todas valoramos que lo mejor era bajar hasta la base del teleférico. Éste nos dejaría a los pies de otro para llegar casi a 3.300. Desde allí ya, por lo que había visto en los mapas, no debíamos tener mucha dificultad hasta el refugio...





Así lo hicimos y disfrutamos de la última subida por nieve hasta el refugio. Después de un día largo y de mucha incertidumbre, con todo lo que eso desgasta, sentí una alegría enorme al ver que íbamos a conseguir llegar al refu, hubo momentos en que no lo vi nada claro. Todas felices disfrutamos de las vistas, la terraza, la cerveza, la compañía, el atardecer y una cena súper buena!






Después de una noche más o menos, típica de refu, desayunamos y Blanca decidió que no quería subir más. Oihana, Miriam y yo salimos hacia arriba. Oihana se bajó un poco más adelante y nosotras seguimos hasta el collado de Lys, a 4.255, alucinando con las vistas y con estar allí, fue muy emocionante.




Zona Liskamm vigilante

Cimas del macizo, Gnifetti al fondo derecha. Hermanas felices

Bajamos tranquilamente hasta la base del teleférico y Miriam invitó a un pica pica para celebrar la máxima altura, momentazo!!! :)  

Y desde allí, miramos la opción de bajada por otro vallecico y corriendo para abajo por la nieve gozamos un montón. Donde ya se acababa la nieve también bajamos trotando y lo mejor fue que al llegar al pueblo apareció David en nuestra busca que ya estaba allí, ¡alegrón!

Valle d'Olen





El shock fue cuando ya llegando abajo me dice Miriam, que estaba calculando que ese día, además de lo que habíamos subido ayer y hoy, íbamos a bajar 3.000m. Ahí me quedé helada, pensando qué iba a ser de mis patas de cara al sábado en la carrera con lo que habría cargado todo... pero bueno, tan importante era haberlo disfrutado juntas así que... qué fuera lo que fuera!

Y felices nos fuimos a casa a descansar pensando en qué ver al día siguiente... para la próxima entrada! 

Casa pequeña pero terraza increíble :)

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Esta fue nuestra subida y un trozo de teleférico que olvidé quitar el reloj. En total, ascendimos unos 1.600m y tuvimos que bajar unos 500 para coger la cabina. El tramo del refugio no lo registré, ya no estaba para detalles :) 






Monte Rosa SkyMarathon 2025, inolvidable!

 Y llegó el esperado día! 35 km, 3.500 metros positivos y una cima a 4.554 nos esperaban :) El plan: salir desde el pueblo, pasar por la cim...